Hoy os traigo una pequeña
reflexión a partir de esta frase y esta sonrisa tan dulce y sincera:
Ningún
niño nace siendo racista ni discriminando a ningún otro, lo que si nace es
entendiendo que "todo el mundo sonríe en el mismo idioma", ya que la
primera manera de comunicación del bebé con el resto del mundo es mediante el
llanto y la sonrisa. Como docentes debemos potenciar que eso siga siendo así.
¿La mejor manera? Normalizando, dando a conocer las diferentes culturas y
haciendo que ellos mismos se acepten y se conozcan para así aceptar y conocer a
los demás. Es curioso como cuando somos pequeños todos jugamos con todos sin
hacer diferencia, todos nos damos la mano, queremos la paz y la unión... pero
en algún momento se desencadenan las guerras cuando se convierten en adultos,
en un determinado momento se originan crueles diferencias en la mentalidad de
ciertas personas. Algunas personas crecen y comienzan a discriminar, a crear
esas diferencias que ya he mencionado y la mayoría de estos cambios en la edad
adulta tienen su raíz en la infancia y en la adolescencia, periodos en los que
no se debe haber trabajado lo suficiente la educación en la interculturalidad,
por ello se hace indispensable conocer este término. ¿Queréis saber más sobre
"educar en interculturalidad"? En la próxima entrada con todos los
detalles.
¡¡No
os lo perdáis!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario